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Comunicado de la direccin del IPN a padres y madres de familia



COMUNICADO DE LA DIRECCIÓN DEL IPN A PADRES Y MADRES DE FAMILIA

Es común escuchar entre los adultos la preocupación que se tiene sobre cómo adolescentes y jóvenes utilizan las redes sociales y, en muchos momentos, hacen mal uso de estas. Incluso, en ocasiones se increpa a la escuela acerca de su papel en la enseñanza que imparte alrededor del buen manejo de estas. Sin embargo, resulta paradójico que en estos últimos días hayan sido los adultos, algunos padres y madres de familia, quienes no han tenido el debido cuidado en dichas redes.

Aunque como Escuela comprendemos plenamente las preocupaciones que pueden generar los peligros a los cuales nuestros hijos e hijas están expuestos(as), es importante que reflexionemos acerca de nuestro papel como adultos responsables del cuidado de niños y niñas. Por ello, no podemos permitir la vulneración de sus derechos fundamentales, como el de la honra y el buen nombre. Tampoco del derecho al debido proceso, a ser escuchados y no juzgados. Señalar públicamente a un niño o niña puede, sencillamente, destruir su vida.

El IPN, desde el año 2017, ha hecho una apuesta por comprender los conflictos como posibilidad de aprendizaje, en donde las situaciones se tramitan a través del diálogo, la reconciliación y la reparación; es decir, no se busca la sanción por la sanción, sino la reflexión sobre los actos cometidos. En esta dirección, es importante resaltar también que cuando existen situaciones que ponen en riesgo el bienestar de la comunidad, no vacilamos: ¡Actuamos! Pero, para hacerlo, se cuenta con rutas específicas ordenadas por la ley y la Constitución. Rutas en cuyo seguimiento no es función de la Escuela obrar como juez o verdugo, sino la de buscar resoluciones y transformación. En ese orden de ideas, el Instituto no ha ocultado, no oculta ni ocultará las situaciones que generen dificultades o conflictos, sino que las atiende y atenderá acogiéndose a la Constitución Política, a las leyes y normas que se refieren a la convivencia escolar y que se aplican a través de protocolos establecidos por la administración distrital de Bogotá para situaciones de este tipo, así como también en virtud de lo establecido en nuestro Manual de Convivencia. Con el respeto a dicha legislación y normativa, se salvaguarda el principio básico de confidencialidad, fundamental en el caso de menores, y se trabaja por hacer del IPN un lugar seguro para nuestros niños y niñas, sin distingos de naturaleza alguna.

Hacemos, por consiguiente, un llamado a la sensatez, a la confianza en la Institución y a sus procesos; a no juzgar sin siquiera conocer las diferentes versiones de las situaciones, y a no vulnerar los derechos de las demás personas, y menos de nuestros niños y niñas. Esto quiere decir que se deben respetar los conductos regulares, las rutas establecidas en nuestro Manual de Convivencia; así como fortalecer la comunicación asertiva entre la familia y la Escuela para seguir los procedimientos establecidos por el colegio. Recordamos, por ejemplo, que contamos con canales institucionales como la agenda escolar o una notificación escrita, así como el correo electrónico o citas programadas; medios por los cuales podemos recibir y tramitar todas las situaciones que se presenten y puedan afectar la convivencia. Repetimos: en cada caso actuaremos con apego a la ley y con la energía y legitimidad que nos concierne.

Como lo plantearon los indígenas wayús en su traducción de la Constitución, en una frase de la que hizo eco Jaime Garzón: “Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona; aunque piense y diga diferente”. En consonancia con esto, invitamos a trabajar en conjunto como familia-escuela, para formar en nuestros niños y niñas la posibilidad de la empatía, del pensar en el otro y en sus sentimientos, de protegernos mutuamente.  

La responsabilidad por todo cuanto publicamos en las redes sociales es tan fundamental como la certeza de que el IPN hace y hará todo cuanto está y esté a su alcance para garantizar la seguridad y la formación adecuadas de nuestros niños y niñas.  

 

Adolfo León Atehortúa Cruz

Director